¿Cómo hacer para que la política proteja y valore la familia? “Si no se acoge al principio, ¿cómo se podrá ser acogedor después?”
Por monseñor Giampaolo Crepaldi* La familia es el lugar de la vida: donde la vida se genera y donde la vida es acogida. Dado que el hombre no es una cosa, la vida humana no es producida, como se produce en un laboratorio o en una fábrica. La dignidad de la persona humana requiere que la vida sea generada y acogida en la familia, es decir, en un contexto de amor y de dedicación recíproca, de responsabilidad y de compromiso educativo. El hijo tiene derecho a la familia, mientras que la familia no tiene derecho al hijo. El hijo tiene derecho a ser concebido de forma humana, es decir, como expresión del amor entre su padre y su madre, de un amor desinteresado y por tanto abierto a la vida. Tiene derecho a no ser producido en un laboratorio y concebido en una probeta mediante una intervención médica. La vida y la familia, por tanto, se llaman mutuamente. No hay verdadero amor entre los cónyuges si no está abierto responsablemente a la vida, porque en este caso la instrumentalización recípro...